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Las Ventas del Espiritu Santo abre sus puertas
by Redacción Escena Taurina - 0


Las Ventas. Primera novillada. Apenas un cuarto de entrada.
Novillos de Flor de Jara, bien presentados, nobles y encastados en conjunto.
En su mayoría aplaudidos en el arrastre.

Carlos Guzmán, saludos y saludos.
Juan Carlos Rey, saludos y silencio.
José María Arenas, silencio y silencio.

Comienza la temporada en Madrid con un buen encierro de Flor de Jara, bien presentados, nobles y dando juego la mayoría. Destacó la labor de Carlos Guzmán en una tarde soleada pero fría donde apenas hubo un cuarto de entrada.
El coso venteño abría las puertas por primer vez en esta temporada con una novillada de Flor de Jara (antes Bucaré), que a la postre sería lo mejor de la tarde. Los novillos dieron juego toda la tarde, fueron nobles y encastados, en definitiva un buen encierro bien agradecido por los defensores de este encaste, que por desgracia cada vez se ve menos.
Carlos Guzmán fue el que mostró sus cartas de una forma más clara a lo largo de toda la tarde. En el que abría plaza, un cárdeno oscuro que se entregó en los petos, el diestro de Valdemorillo centró su faena sobre el pitón derecho, una opción más que segura ya que el animal acudía al engaño con facilidad. Por el otro apenas tuvo recorrido, lo que impidió al madrileño lucirse al natural. En el segundo de su lote salió a por todas. Ya en el primer tercio toreó decentemente con el capote llevando al de Flor de Jara a los medios. En ese mismo terreno comenzó su faena de muleta, citando de largo a lo que el novillo respondía con una embestida fuerte y noble. Guzmán lo intentaba y llegó a sacarle un par de muletazos buenos que dieron fe de la técnica que puede llegar a evolucionar el torero madrileño. Según iba avanzando la faena, el novillo se vino un poco abajo y cesó en su embestida, para quedarse a medio pase y con ello poner en dificultades a Guzmán, que se salvó de milagro en un par de ocasiones. Volvió a fallar con la espada, como hiciera en el primero, pero recibió el apoyo del tendido al que respondió con saludos.
Juan Carlos Rey, tuvo el peor lote, pero estuvo voluntarioso desde el principio. Ya con el primer novillo de la tarde realizó un quite por gaoneras con medio capote, lo que hacía presagiar que el novillero de Colmenar venía a Madrid a por todas. Sin embargo, no tuvo suerte y finalmente no vio recompensada su entrega. Con el primero de su lote estuvo constante hasta que toreando al natural en los medios de la plaza, el novillo se lo echó a los lomos en una voltereta espectacular. Por suerte, no ocasionó problemas a Rey que volvió para resolver la faena con una estocada entera que le valió para saludar desde el tercio. En el quinto se topó con el novillo mas hecho del encierro, un novillo ante el que no se encontró en ningún momento y pasaba por la franela sin apenas emoción. Después de dos pinchazos y una estocada en o alto el madrileño se fue silenciado.
Por último, José María Arenas estuvo mal con un lote que destacó por su casta, algo que dejó patente la todavía inexperiencia del diestro albaceteño. En el primero destacó su labor con el capote y con las banderillas estuvo errante. Con la muleta estuvo aseado, haciendo tandas cortas terminadas con unos aspavientos –que no desplantes– muy poco torero. En el que cerraba, más de lo mismo. Buenas maneras con el capote y mal en banderillas. La faena de muleta carente de una lidia clara, terminó siendo un trasteo sin sentido ante un novillo que le ganó la partida. Afortunadamente tiene tiempo para madurar y poder hacerse un hueco en un escalafón de novilleros que pinta interesante y competitivo para esta temporada que empieza.

Luis LLaneza
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