miércoles, 29 de diciembre de 2010

¡¡El encaste Santacoloma sigue vigente en Colombia..!!

El Dr. Ernesto Gonzalez Caicedo, médico y ganadero, curtido en la crianza del toro bravo, lleva desde su ilustre padre tal vez la ganaderia santacoloma más prestigiosa de Colombia. Su progenitor trajo de España hace muchos años, un semental de Don Joaquín Buendía, su buen amigo, de nombre "Pescador", cárdeno entrepelado, el cual fue cedido por el criador español al ganadero colombiano por el aprecio que le tenía y porque dicho toro era chico para España. Pues dicho semental, ha sido el toro más importante que llegó a Colombia en muchas décadas y pobló con sus hijos indultados, muchas dehesas colombianas, venezolanas y ecuatorianas. Esta ganadería es la que nos compete hoy comentar, por sus ejemplares lidiados en Cañaveralejo.

Se le concedió la alternativa al novillero Santiago Naranjo, quien derrochó voluntad y valor, más no pudo redondear su actuación, pues su primero fue el más complicado del encierro, con el picante característico de este encaste y el joven espada no se colocaba en el punto propicio para que el toro, bien presentado, se le entregara y el recién alternativado pudiera vencer las dificultades. Naranjo lo intento todo, pero al final no se logró acomodar a pesar de que el caluroso público lo acompanó todo el tiempo. En su segundo, más de lo mismo, su gran voluntad no logró convencer del a los aficionados y se fue en blanco en su debut.

El Juli, torero querido en Cali, tuvo el gesto de torear esta ganadería, la cual no es la de su predilección en España. Su primer toro, desafortunadamente fue muy chico, aunque en las tablillas se leía que pasaba de los cuatro años; dicho ejemplar toma una corta vara, el matador lo cambió rapidamente, en banderillas persiguió y el torero inicia una faena con muletazos de tanteo, sacándolo al centro del ruedo, donde le da varias tantas de derechazos, muy rápidas y algunos muletazos enganchados. Sigue con series por la izquierda donde logra muletazos mejores y más estimables. Termina con el famoso Julipié, dejando una espada un tanto baja, pero que tumba al toro y la gente pidió las dos orejas a rabiar. Una oreja había sido premio justo y suficiente para premiar su labor. En su segundo, de más cuajo, pero de menos bravura, también ofrece buenos lances de capote y en la muleta procede a dar algunas tandas estimables por derechazos, finiquitando su labor con un espadazo certero. Se le concede otra oreja y muchas señales de afecto por parte de la asistencia.

Cayetano tuvo dos toros parecidos en su comportamiento, fueron sosos, sin malas ideas, les faltó codicia a ambos y el dejó buenos lances con el capote y algunos pases de buen gusto con la pañosa, pero no ligaba y la gente no pudo acompañarlo más, pues no rompía. Creo que ya es hora de que este torero, de tanta prosapia, demuestre que está en este difícil oficio, por ser responsable, por afición y profesionalismo. Sigue en deuda con muchas plazas del mundo taurino.

Quiero terminar diciendo que el ganadero Gonzalez ha logrado mantener viva esta ganadería, con muchos sacrificios, la pena es que notamos que ha rebajado bastante el picante a su encaste, ya no es el santacoloma de antes, el fiero, el que descubría al torero malo, suponemos que dada la presión de ciertos espadas del primer escalafón, que exigen el toro cómodo, noble y que no los mire, el, experto en genética ha logrado sacar por selección de muchos años un toro de fenotipo santacolomeño, pero con características de toro artista. Difícil es creerlo, pero es la plena realidad.. y eso es lo que les gusta y piden los toreros o no ?

Tomas Cruz V.

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