martes, 28 de diciembre de 2010

¿ El toreo es lineal o curvilineo ?

La segunda corrida de la Feria de Cali, ha dejado un mejor sabor. Pienso que los ejemplares de Don Juan Bernardo Caicedo, ganadero de la Sabana de Bogotá, han abierto esperanzas de mejoramiento, en una feria cargada de nubarrones oscuros, tanto por las inclemencias del tiempo en toda la geografía colombiana, como por la crisis de asistencia a las plazas de toros que se vive en esta tierra, situación que nos tiene al borde de la peor crisis taurina que hayamos conocido desde que empezamos a ver toros. Y el ganadero de ayer, solo sacó un toro bueno, bajo, bien hecho, de aceptables pitones, bravo, noble, fijo y obediente.
No hay duda que empecé en desorden, más lo hago a propósito, ya que con un toro, ese que someramente hemos descrito, el alma y el corazón de los taurinos volvieron a latir.
Abre la tarde un rejoneador colombiano, colocado en este cartel, por esas cosas que ocurren hoy en la confección de carteles: las llamadas figuras no quieren abrir plaza. El caballero rejoneador, no posee ni la tecnica, ni las jacas para estar en una Feria De Cali. Así de sencillo, señores empresarios. A la afición hay que respetarla, hay oportunidades para ellos en otras plazas, para eso esta la provincia y eso no desmerece.

El Cid, ha estado en plan honesto en sus dos toros. En su primero, un novillo adelantado, de no muy buena lámina y poca cuerna, lancea aceptablemente. El toro toma una corta vara, se duele en banderillas y el torito que malas ideas si tenía, obliga al Cid a plantarse como lidiador y a resolver mas con cojones que con arte la papeleta. Y lo consiguió el diestro de Salteras, el incómodo Juan Bernardo, de encaste Domecq, le avisó varias veces que tenía casta de la mala y que para poderle había que estar muy decidido y con deseos de exponer. Lo hizo Manuel Jesús, mata bien y la presidencia acertadamente condece la oreja justa. En su segundo un marmolillo, feo de hechuras, poco rescatable pudo hacer el sevillano, quien porfió con el y volvió a exponer su pellejo, llevándose inclusive un puntacito en los bajos de su pierna, por lo que tuvo que acudir a la enfermería.

Al diestro de la tierra le salio el gran toro de la tarde. Como arriba lo describimos, seguimos diciendo que fue un toro para ganarse un trofeo de feria. Y Bolívar no estuvo mal con él, pero ha podido y debido estar mejor. Con el capote estuvo muy decoroso y aceptable, incluso dio una bella media de finas maneras, la cual nos sorprendió. En la muleta dosificó bien la lidia de este ejemplar y ahi podríamos decir que hubo un mérito, pero nos cuesta trabajo entender porque abusó tanto del pico, desplazaba este magnífico ejemplar en linea y no hacia los adentros como se debe hacer con un toro tan boyante, bravo y noble como este del ganadero bogotano. Nos dá mucha pena Bolívar, pero es hora que alguien lo diga. No vamos a negar que el espada tuvo voluntad por agradar y por cumplir, pero estos toros que son tan escasos en las ferias, merecen mejor tratamiento, no se pueden torear pensando siempre que se está ante un Victorino, sacándolos hacia afuera, cuando este ejemplar se ha debido torear haciendo el compás y rematando el muletazo en la cadera. En resúmen, que buen toro este segundo de la tarde y si pensamos que merecía mejor faena, que la que le dió Luis Bolívar. Las dos orejas fueron largas por lo antes descrito, reconociendo que el grueso del público chilló por ellas y el presidente, quien dudó en concederlas, se vió obligado a ello.
En su segundo, toro grandón, sin hechuras de bravo, porfió Bolivar con el y poco pudo ofrecernos.

Daniel Luque estuvo muy bien en su primero, otro parado, sin codicia. Lo fue sobando este sevillano, del cual podemos decir hoy que nunca en su tierra lo hemos podido ver tan bien como hoy en Cali. Para mi esta faena fue un portento de bien torear y ante un toro difícil, con pocas condiciones y no vean la faena que le logró confeccionar, todos éramos gratamente deleitados, por su elegancia, buen concepto y su faena fue creciendo. Hoy si Luque tiene todos mis respetos. El otro ejemplar tampoco sirvió para nada y a pesar de intentralo por ambos pitones tuvo que entrar a matar, dejando varios pinchazos, causados por la nula colaboración de este morucho descastado y poco propicio para la construccion de algo bueno.

En conclusion cinco mansos, unos con mas peligro que otros, con casta de la mala y un gran toro, el cual no dudamos estará entre los mejores de la feria.

Tomás Cruz V.

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