viernes, 7 de enero de 2011

Feria de Cali

El cartel más rematado de la feria de Cali se dijo que era este del 30 de Diciembre. La ganadería anunciada, la de César Rincón, la cual goza de buena aceptación, entre la mayoría de las llamadas figuras del escalafón.

Después de una larga temporada de lluvias, que afectaron mucho del territorio de Colombia, de manera inclemente, el San Isidro de Cali, cerró el grifo y hemos podido tener tardes de sol, tan necesario para disfrutar de una tarde de toros.

Abrió la tarde el diestro bogotano Pepe Manrique, otro de los humildes del escalafón colombiano, recibe con buenos lances capoteros a un bonito ejemplar de Las Ventas del Espíritu Santo, con el trapío adecuado para una feria de primera colombiana.Tampoco podemos pretender que se lidie en estas tierras el toro de Madrid, Pamplona o Bilbao. El toro no recarga, el matador lo cambia, en banderillas no persigue y Manrique se estira por derechazos, tres bien logrados, cuando se confía más, toreaba pasándoselo cerca, el toro lo vé y lo prende de mala manera, en el suelo le tira varios enviones y afortunadamente sale con la taleguilla rota, pero sin cornada en el cuerpo. Se para y cambia de mano, por la izquierda logra algunos pases aceptables, pero acusa el revolcón anterior. La gente se enfría y como su estocada fue entera , pero trasera, el toro demora en doblar y el bogotano recibe palmas. En su segundo tuvo que salir con pantalón de paisano, este toro muy inferior a su primero, no se prestó al lucimiento con el capote, se le observa una flojedad en los remos, toma una vara y se cae, marcando claramente una invalidez, pero Usia no lo cambia. Unos pocos aficionados señalamos que debia ser devuelto, las peñas de Cali, tanto La Sultana, como la Santiago de Cali, no alzaron ni un dedo, es decir son totalmente pasivas en estas circunstancias, cuando precisamente estas asociaciones deberian ser una ayuda para formar aficionados, con su ejemplo y no solo yendo a los tendidos a posarse en el gris cemento. Manrique hace lo que puede y mata de estocada y un descabello, escuchando silencio ante su labor con este inválido.

El segundo ejemplar de la tarde fué para El Juli, torero que goza de especial cariño en Canaveralejo. Sale un precioso ejemplar,retinto, de aceptable trapío, sin mucho peso, las tablillas decían que tenía los cuatro anos cumplidos. Julián lo lancea a la veronica, no muy ajustadas. Salen los varilargueros y el toro recibe una buena vara, recarga aceptablemente. El torero decide probarlo por chicuelinas y da cinco ceñidas y arma el primer alboroto en los tendidos. El ejemplar persigue en banderillas y salta el madrileño a pelear por el trofeo. El toro es boyante, humilla, tiene codicia y muchos muletazos. El Juli le ejecuta derechazos, algunos enganchados, como demuestra seguridad y ganas, se le perdona todo. Toma la muleta y por el izquierdo da muchísimos muletazos, en unos citaba al hilo del pitón, en otros como Dios manda. Creemos que el toro fue excelente, como lo fue también el toro santacoloma de su primera presentación en la feria, cumplió en todos los tercios, el lo mostró acertadamente, el único pecado que le vimos fue que a mitad de faena se distrajo un poco e intentó irse, pero El Juli lo contuvo. Al final le da unos redondos por el izquierdo que enloquecieron los tendidos y la petición de indulto fue grandísima. Se le concedió, pienso que de los indultos que ultimamente han sido concedidos en las ferias colombianas, este podría ser de los más justos. En su segundo El Juli, se encuentra con un toro soso, de muy feas hechuras, parado, siempre con la cabeza alta y el espada, no pudo redondear nada importante. Falto de casta y bravura este ejemplar. Se silenció su labor.

Teníamos mucha esperanza en El Cid. El sorteo nunca le favorece del todo, después de ver salir dos ejemplares muy buenos como los dos primeros de la tarde, pues al Cid le toca el más malo,chico, peligroso, mirón, calculador, en fin un "regalito". Y El Cid le plantó cara, a base de valor le exprimió lo poco que tenía, se le frenaba en cada muletazo y el impávido, tuvo mucho mérito lo del diestro sevillano. La gente agradeció su gesta y después de colocar una estocada entera, algo trasera, es aplaudido.
Su segundo es un toro alto, su pelo lustroso, negro bragado, bien puesto de pitones, de buen trapío, bonito el toro. Pero tampoco sirvió para hacerle el toreo profundo y verdadero. En varas se dejó pegar, en banderillas, se duele. El Cid, por culpa de lo que le tocó en suerte, no pudo ofrecerle a Cali ni siquiera un veinte por ciento de lo que el puede dar como torero. Por el derecho no tenía un pase, por el izquierdo a base de inteligencia y de estar metido en terrenos comprometidos, logra arrancarle medios naturales y los de pecho. Llegamos a pensar que vendría la cornada, pero está muy seguro este torero y se salía del peligro con mucha firmeza y torería. Deja finalmente una espada un poco desprendida, cayendo el toro cubierto por su muleta. Oreja merecida y ganada a ley.

Les deseo un FELIZ AÑO a todos mis amigos taurinos, de España, México, Venezuela y Colombia.

Tomás Cruz V.

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