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Crónica cuarta novillada de la México
by Redacción Escena Taurina - 0


Tarde variopinta y heterogénea



Oriundos de Mérida, Zacatecas, Aguascalientes, Tlaxcala, Querétaro, Jalisco, los 12 protagonistas de la cuarta novillada de la temporada ofrecieron una intermitente tarde en la que el mejor librado fue el yucateco Ángel Lizama "El Papo", quien dio la única vuelta al ruedo.

Los ejemplares de este domingo, tres de la ganadería tlaxcalteca de De Haro (sobrantes de la pasada novillada suspendida por agua) y tres de la jalisciense La Concepción, fueron tan diversos como los estilos y resultado de los 6 novilleros actuantes.

Una tarde soleada y sin lluvia, aunque con algunos incómodos pasajes de aire, y las buenas condiciones de dos astados (uno de cada hierro), no fueron circunstancias suficientes para que hubiera un triunfo importante en la cuarta novillada de la Temporada novilleril 2015. Sin embargo, el más menudito de los que hicieron el paseíllo fue el que más se creció ante los aproximadamente 3 mil presentes en el embudo de Insurgentes.

"El Papo" mostró su valor y ganas de ser torero ante el segundo de la tarde (de La Concepción) al que recibió a portagayola. Banderilleó con lucimiento y se dejó ver cuando tomó la franela por ambos lados.

Alcanzó algunos buenos momentos. Sobre todo en tablas, por el derecho, cuando se puso en la distancia adecuada y cuando se plantó firme con su enemigo que mostró cierta debilidad y terminó rajándose. Señaló dos pinchazos, y tras escuchar una ovación en el tercio se enfiló a dar una vuelta al ruedo entre el reconocimiento -mayoritariamente- y algunas leves protestas del público.

El segundo mejor librado fue Juan Pablo Herrera, quien actuó en cuarto turno y se topó con otro manejable astado de La Concepción.

Firmó un excelente tercio de banderillas y empezó muy valiente con la muleta. El aire le molestó y no le dejó aprovechar las embestidas bravas y largas del novillo jalisciense.
El de La Concepción terminó asilado en las tablas, pero el hidrocálido ahí le intentó con mucho valor y firmeza, toreando por ambos lados. Cuando el aire amainó el novillo ya estaba muy aquerenciado. El de Aguascalientes alargó mucho su quehacer. Señaló una estocada entera de pocos efectos. Varios pinchazos y descabellos hasta escuchar un aviso, pero aplausos en el tercio.

Otro que sobresalió, pero por haber desperdiciado a un burel que todo novillero aspira que le salga en la México, fue el queretano Humberto Quevedo; quien, aunque evidenció que tiene buenas maneras, dejó escapar al mejor novillo de lo que va de esta temporada.

El ejemplar de La Concepción era muy fijo y obediente a los toques. Sin malas ideas. Con recorrido y bravura suficiente para ir tras el engaño.

A pesar de que el aire lo dejó torear, el de Querétaro no lo aprovechó a cabalidad. Sólo algunos pases de calidad. Pero muy a su aire, sin exigirse, ni desgastarse mucho. Como esperando a que las cosas sucedieran en lugar de hacer que sucedieran.

Luego cuando quiso, vino el aire y ya no lo dejó templar, aburriendo al novillo hasta hacerlo terminar rajado. Ya era tarde para cuajar una faena. Al final rescató dos dosantinas, pero ya no hubo más. Se tiró a matar para pinchazo y silencio en su actuación.

Algunos le aplaudieron al novillo y otros le enviaron felicitaciones al ganadero Octavio Casillas.

Édgar Badillo, con el abreplaza, sufrió una terrible revolcada que parecía de tintes trágicos, al recibir al primero de De Haro a portagayola. Sin embargo, se restableció y regresó al ruedo para batallar con el ejemplar tlaxcalteca que tenía sentido por el lado derecho.

El zacatecano rescató algunos naturales buenos. Terminó por manoletinas y pinchazo, para retirarse en silencio.

El tlaxcalteca Emilio Macías se topó con el más malo del encierro, el tercero, también tlaxcalteca. Un novillo que fue aplaudido de salida por su trapío, pero silbado al final por su mansedumbre y sosería.

Macías estuvo intentando, pero más fueron los "nalgadas" que le dio al novillo para evitar que saliera distraído después de cada muletazo, que los momentos de lucimiento en su quehacer con la muleta.

Logró recuperar algunos naturales buenos ante la paciencia del público. Escuchó silencio.
Al otro hidrocálido, Rafael Reynoso, le molestó más el aire que a sus alternantes. Enfrentó otro de De Haro que desarrolló sentido y le puso las peras a veinticinco.

Al inicio parecía que le agarraría el son, luego el novillo desarrolló sentido. Una maroma. Intentó, pero ya no le pudo. Otra maroma y revolcón. El astado lo trajo abrumado.

Un estoconazo mortal terminó con su quehacer y con la función, para escuchar algunos aplausos.

Antonio Santos.
Foto: Ángel Bernal.
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