Latest News

Soñadores eternos
by Redacción Escena Taurina - 0




En la vida, hay sueños tan intensos y constantes, crónicos, que hacen que no se llegue a despertar jamás. Sueños que colorean la vida real y la pintan de ilusión, de bohemia, felicidad y gusto. Vivir soñando, estando despiertos. 

Durante mi caminar por el mundo de los toros, no han sido pocos los personajes que he conocido que viven para y por su sueño, el mundo del toro. Aunque tengan otros trabajos e inviertan todo su patrimonio en vivir el mundo del toro, ellos son los más felices. 

Si, así viven muchos que algún día pensaron en esa gloría tan dorada que da el traje de luces. Son humanos que soñaron con la inmortalidad que alcanzan los que llegan a ser toreros, y son también sus historias, todas llenas de verdad y de valentía, derramada en tentaderos o festivales pueblerinos jugándose el pellejo incluso más que muchos. 

He llegado a casa de algún soñador eterno del toreo, y me ha mostrado con orgullo sin igual, las fotos desteñidas de muletazos a moruchos, y el mirarlas, ha servido como prólogo a una tarde entera de plática taurina hablándome de lo maravilloso que es este mundo, como si yo no lo supiera. 

Las más de las veces, exageran sus proezas delante de los bichos de cuatro patas y cuernos, pero aun así y dándome cuenta de que quizá estoy escuchando una ilusión que tal vez por capricho del tiempo se distorsionó, me gusta escucharlos. 

Vivo a través de ellos sus experiencias y aprendo. 

Me fascina escuchar historias de antaño, aún y cuando las más de las veces critican el toreo actual: “Lo nuestro tenía mucho mérito, y más que antes no había una técnica, no había quien te enseñara, ni las famosas escuelas taurinas”. Si, repiten siempre lo mismo, pero aún así, me encanta oirlos. 

Y no es para menos, han dedicado toda la vida a su bendita afición; tanta es la atracción del toreo, que te maravilla para siempre cuando te toca de verdad. 

Conozco varios que en su juventud fueron maletillas, esos que a pie o en bicicleta salían con el liacho amarrado al hombro en busca de oportunidades por todos los pueblos, ya sea por seguir soñando con pasarse al torito por la barriga en busca del pase perfecto, o por conseguir una vida mejor sin penurias ni escasez de ningún tipo. 

Pero el camino de verdad duro, estoy segura que no es aquel que se hacía a pie, pasando hambre, frio y miedo, donde quizá podían ser heridos por algún toro y quedar varados sólos en la enfermería polvosa de una plaza pueblerina, o peor. El camino cruel, es aquél en el que la suerte se muestra esquiva de todos los deseos del ser y jamás se llega a conseguir lo soñado con tanta intensidad. 

Jóvenes que fueron llamados, pero no elegidos, y que hoy, con mas de medio siglo a cuestas, siguen mirando al frente anhelando la faena perfecta. Jóvenes como ustedes, como yo, que pasaron de sus fotos en color sepia a la era de color y digital con las cámaras de celular, y que nunca han renunciado a sentir en todo su cuerpo el llamado de la gloria del toreo. 

Hombres que sueñan como niños, y que aún hoy, no rehúsan a medirse con una becerra para sentirse mas vivos. 

Ellos son los soñadores eternos. Va por ustedes y… 

¡Que Dios reparta suerte! 

 


Twitter @Hilda_Tenorio
« PREV
NEXT »
Menu :