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Historia de la canción: Pelea de Gallos. Segundo himno de Aguascalientes
by Redacción Escena Taurina - 0



  • Pelea de gallos tema de música mundialmente conocida, es el pendón musical de Aguascalientes, México.
  • El autor de esta vibrante melodía es Juan S. Garrido (nacido en República de Chile). Nacionalizado mexicano.
  • Historia  de esta inmortal melodía allá por principios de los años 40 (del Siglo XX).



El ambiente artístico cultural de la Ciudad de México estaba muy unido, había mucha hermandad. Ese amplio círculo cultural lo componían músicos cantantes, literatos, periodistas, pintores, escultores, toreros etcétera.


Sucede que en una reunión del mencionado núcleo, Juan S. Garrido, ya en ese momento prestigiado músico, compositor y director de orquesta, encontrándose presente, les platicaba a los ahí reunidos en forma vivamente emocionado que había ido a una feria de un pueblo de México y que había quedado maravillado de tan bonita verbena.


Encontrándose presente Antonio Arias Bernal, destacado caricaturista aguascalentense, terminando su relato de su vivencia, Antonio le dice: “Juanito veo que estás maravillado con esa fiesta, pero debo decirte que en realidad todavía no ves, lo que es una gran feria mexicana. Para lo cual, yo te invito a que vayamos a mi tierra Aguascalientes, para que conozcas lo que es la Feria de San Marcos.  Juan S. Garrido no conocía Aguascalientes.


Quedando en ese momento formalmente comprometidos ambos para asistir a la feria de abril del próximo año. Cabe comentar que  Antonio Arias  Bernal  organizaba cada año un viaje de la Ciudad de México a la ciudad de Aguascalientes en fecha de los días principales de la feria, a este viaje se le llamaba caravana de la amistad y estaba patrocinado tanto por el gobierno de Aguascalientes como el gobierno de México.


Antonio Arias Bernal hacía esta caravana para promover y  beneficiar a su estado de Aguascalientes, ya que lo mencionada caravana la componían  personalidades de alto relieve, ejemplo: de la industria y el comercio, la banca, la cultura, la política, ya que siempre en esta caravana venía el representante del señor Presidente, con la consigna de dejar beneficios al dicho estado.


Pues bien, ya que una vez que quedó concertado el compromiso de ir a la feria de San Marcos, conforme pasan las semanas Antonio le hablaba a Juan S. Garrido recordándole del compromiso para que en esas fechas no fuera a tener compromisos de trabajo. Llegada la fecha señalada Juan Garrido cumplió cabalmente.


El viaje se hacía por tren, pullman de primera especial. Al llegar a Aguascalientes, en los andenes, ya estaba una numerosa comitiva esperando su arribo, dicha comitiva la componían autoridades estatales y municipales, miembros de asociaciones representativas, la Reina de la feria y sus princesas y muchas damitas, todas  muy hermosas  con  ramos de flores, la banda municipal y mucha gente del pueblo. Al descender de los carros las distinguidas personalidades eran clamorosamente recibidas con torrente de aplausos, la gente los rodeaba, los abrazaban, y les daban palabras de bienvenida, les daban ramos de flores claveles, gardenias, muchas gardenias, las notas musicales que emanaban de la banda municipal, eran muy hermosas, de autores aguascalentenses, tal era la emoción de los visitantes, que lloraban, y estaban asombrados de la extraordinaria sensibilidad de un pueblo magnífico.


De los andenes los visitantes con toda la gente que fueron a recibirlos hacían su entrada triunfal recorriendo la Calle Madero, en fin un recibimiento  apoteósico.


De su estancia en Aguascalientes, su agenda era muy apretada, ya que asistían a actos culturales, como los Juegos Florales, noche de poesía, era la entrega de la Flor natural, al ganador del certamen de poesía, conciertos musicales, obras de teatro, y muchos actos de corte popular.


También no hay que olvidar aquella famosa comida que se efectuaba en la legendaria Huerta Gámez, aquellas grandes mesas de manteles muy blancos, con un sin fin cazuelas con todo tipo de comida, ¡ah¡, y sin faltar los famosos vinos de Aguascalientes, brandy, vino tinto, todo esto en abundancia, esto alegrado con música, había cantadores y cantadoras,  y sin faltar las parejas de bailadores de sones y jarabes. También los llevaban a los tapancos, a las corridas de toros, a la jugada, ¡ah claro! al palenque, a las peleas de gallos.


Habiendo asistido a todo esto Juan S. Garrido, una vez concluidos los días de estancia los ilustres visitantes regresan a la Ciudad de México, ya una vez encontrándose en su lugar de residencia Antonio Arias Bernal le dice a Juan: “Bueno Juanito, ya conociste la feria de mi tierra. Ahora dime qué te pareció”. A lo cual Juan le contesta:  “Tenías razón Toñito, no conocía lo que era una gran feria, me pareció maravillosa. En Aguascalientes su feria y su gente son extraordinarios, son únicos". Antonio Arias Bernal le responde: “Bueno Juanito con esto que dices quedas comprometido. En correspondencia a mi tierra le vas a componer una canción”.


Juan S. Garrido le contesta:  “¡Ah, claro que sí Toñito! Me comprometo a componerle una canción a tu tierra”.


Al pasar cierto tiempo, Antonio se comunica con Juan S. Garrido preguntándole cómo va de avanzado en su trabajo de la composición de la canción prometida. A lo cual el maestro Juan le responde: "Ah, sí, Toñito ya estamos en eso”.


Pasado el tiempo Juan S. Garrido declaraba que a decir verdad en ese momento todavía no empezaba a trabajar, pero de esa fecha en adelante la comunicación se hizo más frecuente y siempre la misma pregunta: "¿Juanito cómo va lo de la canción a mi tierra?" Juan le contestaba: “Mira Toñito cuando la tenga, te digo para reunirnos y presentársela”.


¡Y llegó el día! El maestro Garrido le llama: “Toñito ya tengo la canción dedicada a tu tierra”. Y lo cita dándole la fecha, la reunión sería en el departamento del maestro Garrido, en el cual tenía un piano, Toño entusiasmado: "¡Ah, que bueno, que bien!" Y agrega diciéndole: “Oye Juanito ¿puedo llevar a unos amigos, paisanos míos?" A lo cual el maestro Juan le dice: “Claro que sí, tus amigos son bienvenidos”. Sin preguntar quiénes eran.


Llegado el día Juan S. Garrido como buen anfitrión ya estaba debidamente preparado con buenos vinos y ricos bocadillos, a la hora señalada puntualmente tocan la puerta del departamento, el maestro Garrido abre la puerta. Antonio le dice: “Juanito aquí estamos. Ellos son mis paisanos”. Garrido se quedó petrificado, turbado. Tenía enfrente a dos figurones, a dos gigantes de la música. Se trataba de don Manuel M. Ponce y Alfonso Esparza Oteo.


Ya una vez dentro del departamento Juan S. Garrido no acataba que hacer, a lo cual Toño comprende de inmediato la situación y él empieza a servir las bebidas y a ofrecer los bocadillos y charlando amenamente.


A Toño  lo que le ayudó toda su vida fue su carácter, su bonito modo de ser, Juan S. Garrido seguía atónito, pasado cierto tiempo de charla y brindis, el maestro Manuel M. Ponce comenta: “A ver Juanito, Toñito nos dice que compusiste, una canción para nuestra tierra, a eso hemos venido. a escucharla”. Juan S Garrido con voz entrecortada le responde: “Maestro mi trabajo es muy humilde, es rústico”. “Anda, anda, Juanito, queremos escucharla”. Replicó el maestro Ponce.


Juan S. Garrido muy nervioso por tener como sinodales a dos eminencias, se sienta al piano, ejecuta la mencionada melodía acompañándola con su voz entrecortada. Terminada la ejecución musical Manuel M. Ponce, Alfonso Esparza oteo y Antonio Arias Bernal abrazan al compositor, lo felicitan y le agradecen ese regalo musical para Aguascalientes.


Terminada la reunión se despiden las visita, Alfonso Esparza Oteo le dice: “Mira Juanito me voy a permitir darle una pulidita a tu trabajo”. Tomando las partituras que habían quedado en el piano. Juan S. Garrido le contestó: “Maestro para mí es un honor. Están en sus manos”.


Añade Esparza Oteo: “Aprovechando que soy el director artístico de la disquera Peerless, voy a mandar grabarla”.


Juan S. Garrido acompaña a las visitas hasta la puerta y allí el maestro Manuel M. Ponce le dice: “Mira Juanito nada más hay una cosa que no me gusta de la canción que le compusiste a mi tierra”. Garrido tímidamente y con voz baja le dice: “Maestro qué fue lo que no le gustó de la canción”. Contesta Manuel M. Ponce: “Lo que no me gustó de la canción es que no lo escribí yo”.


Ahí había nacido la famosa canción Pelea de gallos estandarte musical de Aguascalientes ante el mundo entero.

Nota importante:

Todos estos datos verídicos los escuchamos de viva voz del maestro Juan S. Garrido.


Ambrosio Muñoz Alcalá




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