martes, 23 de febrero de 2010

Nuevamente la plaza de toros San Marcos, abre sus puertas para todos los aficionados


El pasado 21 de febrero dio inicio la temporada chica en Aguascalientes, en cuyo cartel inaugural estuvieron: el tapatío Oliver Godoy, El aguascalentense Gerardo Adame y el francés Tomás Deffau, con novillos de Peñalba.
La novillada inició puntualmente a las cinco de la tarde tal y como estaba programada, los jóvenes novilleros querían dejar escancia en el ruedo y un buen sabor de boca, para demostrar sus ganas de triunfar.
Oliver Godoy mostró técnica, pero no logró conectar con el tendido, con los astados ni con el mismo. El público esperaba ver más de él, después de su larga ausencia de los ruedos se le quería ver con ganas y con algo nuevo.
Gerardo Adame demostró sus ansias por comer del toro, lamentablemente en su primero no fue certero con el acero, en su segundo tras unas revolcadas por el toro Campanito y una laboriosa faena se llevo dos apéndices.
Tomás Deffau templó y se adueño del tiempo haciendo que se detuviera, se le vio la escuela que traía, el porte y la seguridad, lamentablemente sus astados no le dieron mucho juego y el acero le falló en ambos toros.

Como ya se dieron cuenta no hubo nada relevante la tarde de inauguración… a excepción del alguacilillo ¿Dónde habrá quedado? , a la hora del paseíllo no estuvo este personaje tan importante en el ruedo, y vaya que es indispensable no es solo salir enfrente de las cuadrillas y caminar hacia la autoridad, ni solo entregar los trofeos a los toreros, en él esta parte de la historia del toreo. El alguacilillo era quien anteriormente a la hora de las corridas (en las plazas públicas) abría paso para alejar a la gente y poder dar comienzo al festejo. Con el paso del tiempo se fueron construyendo las plazas, y el alguacilillo nunca había sido descartado hasta ahora en un festejo.

CINCO MANSOS, UN TORO, CON TOREABILIDAD Y NOBLEZA

Las corridas se miden por la importancia de los toros.

La corrida del domingo pasado en Bogotá, presento los ejemplares del ganadero colombiano Cesar Rincón, quien sabemos ha dedicado mucho esfuerzo y no poco dinero, en un país donde criar ganado bravo no es rentable y donde los ganaderos sufren toda clase de inseguridades.

Los aficionados salimos sin embargo con un cumulo de contradicciones en nuestro pensamiento. Y para mi entender esto se debió a la poca bravura de los toros, nos duele decirlo, cinco de sus ejemplares fueron mansitos, sin peligro, cómodos para el torero, con algo de recorrido, se rajaron muy pronto y los diestros no los dejaron picar, pues no podían ni con media vara. Y esto es muy grave y muy serio, para el futuro de una ganadería.

Pepe Manrique, decoroso diestro colombiano, que casi no torea, estuvo digno en sus dos ejemplares, mejor en su segundo, al cual veroniqueo con soltura, le armo una faena justa a un toro que se iba a tablas, le enjareto pases por bajo de buena factura y le propino una estocada certera, que tumbo al toro en poquísimos segundos. Su oreja podrá ser discutible, pero se premio la enjundia de un torero q torea poco y el cual al lado de dos figuras españolas NO se amilano.

José Tomas irradia algo q no se puede explicar muy bien. Es su personalidad, cargada de originalidad y seriedad hasta al caminar. Su primer toro se tapaba un poco por la cara, manso en el caballo, no fue picado y así se fue a la muleta. Empieza con tres muletazos secos y el toro en el centro del ruedo. Así se saca un toro a los medios y empezó a torear por bajo, lo obligo con su muleta, el toro con el defecto de terminar el muletazo subiendo el testuz. La faena no fue cumbre por la calidad del astado, aunque hubo muletazos muy buenos bajando la mano, dejo la huella de su voluntad por cumplir sin recato alguno y como posee ese imán, pego a él a espectadores y aficionados. La plaza era un manicomio esperando la estocada. No pudo ser, falló con dos pinchazos y una estocada que no fue suficiente. Después con el verduguillo, como el toro no destapaba, marro varias veces y fue obligado a saludar. En su segundo el toro de más peso, el más serio, estuvo de profesor didáctico. El astado muy blando, de poca fuerza, lo recibió con verónicas genuflexas y termino con una media de hinojos. En la muleta a un toro sin ninguna posibilidad, que medio obedecía, lo fue embarcando y por el lado izquierdo, dándole pausas, lo fue imantando y logro darle tandas de naturales cortos, arrancados, que la parroquia quiso valorar. Después de mucho decoro y voluntad, tumba sin puntilla al toro de una gran estocada. A lo mejor las dos orejas fueron excesivas, la gente pidió la segunda, por la decisión de este torero, el cual en la Santamaria siempre viene a entregarse y a devolver los euros que cobra. Es una figura cimera, que llena todas las plazas y Bogotá lo pide en todas son temporadas.

Manzanares lanceo su primero fríamente, con verónicas de poca exposición. En la muleta inicio toreando despegadísimo, abusando del pico a más no poder, además era este un novillote, feo de pitones. De mitad de faena en adelante recompuso su quehacer y a base de temple y cadencia, que las tiene, enrosco el toro en circulares que enardecieron al público y los cuales no vamos a negar. Tuvo momentos de calidad, termino su actuación con un estocando perfecto, que obligo al presidente a conceder las dos orejas, también largas pienso hoy. En su segundo, el único toro bravo del encierro, pues al menos peleo en varas, jamás se acomodo con él, estuvo desconfiadisimo y aun no sé si el toro se vino a menos por su condición, o por la equivocada lidia q recibió. Hubo parte del público que pensaba que el toro era de indulto, no lo compartimos, pero al toro algo le sucedió en la muleta, acusaba la desconfianza, a pesar de que en momentos le daba buenos muletazos aislados. Dios quiera q este torero, al cual hemos admirado y valorado, no siga por el sendero del DESPEGUE ante los toros, pues esto lo podrá hacer en Bogotá, mas no en las plazas importantes de la península.

La corrida tuvo apartes agradables, sin embargo los aficionados salimos con un amarguito, principalmente por la condición de los astados, que bordearon la mansedumbre en bueno, cosa que seguramente debe tener al ganadero bastante preocupado en estos momentos de reflexión después del festejo.

Tomas Cruz V.